LMT #147: Las Casas Baratas, Barcelona, España – José Luis Oyón 




Única intervención municipal en la cuestión de la vivienda obrera, las Casas Baratas del Patronato Municipal de la Habitación, tuvieron como objetivo realojar a los barraquistas de Montjuïc, lugar de celebración de la Exposición Internacional de 1929. La rápida construcción de 2.335 viviendas en cuatro grupos extremadamente periféricos, constituyó sin embargo más un problema que una auténtica solución. Las familias fueron desalojadas por la Guardia Civil apenas una semana antes de la inauguración del evento. Los alquileres no resultaban baratos. Los nuevos barrios, tampoco reunían las condiciones urbanísticas adecuadas: extrema lejanía y falta de accesibilidad al centro de la ciudad.

Las Casas Baratas tenían un carácter homogéneamente obrero. Tanto el grupo Milans del Bosch como el Eduardo Aunós, presentaban porcentajes de cabezas de hogar de trabajadores sin cualificación superiores al 80%. Guetos proletarios, eran también guetos de población inmigrada en fechas recientes. Grupos regionales de la última oleada inmigratoria, como los murcianos y andaluces superaban con claridad a la población catalana. Era muy destacada la presencia de hogares donde convivían dos o más unidades familiares, ya de familias con relación de parentesco directo o sin ninguna relación aparente. Eso llevó a un altísimo nivel de hacinamiento: 6,7 personas por vivienda.

Carentes de líneas de tranvía o autobús, los desplazamientos al trabajo de los habitantes de las Casas Baratas eran a pie y generalmente costosos en tiempo y en dinero: barrios-dormitorio donde la gente trabajadora se recogía en casa en horas tardías. Allí les esperaba un barrio sin apenas locales de ocio. Las redes de parientes y de paisanos y la vida en la calle venían a compensar esa falta de núcleos de encuentro. Entre los barrios obreros barceloneses, el grupo Eduardo Aunós era de uno de los más destacados por la presencia de parientes en primer grado cercanos, a veces viviendo dentro de la propia vivienda, otras a la vuelta de la esquina (cerca de un 60% tenía un familiar directo viviendo en el barrio). Esas relaciones, vehiculadas principalmente por mujeres, podían ampliarse a los familiares menos cercanos, los primos o simples paisanos del pueblo o comarca. La gran mayoría de la población andaluza residente en el grupo Eduardo Aunós procedía de Cuevas de Vera, en la provincia de Almería.


La calle fue el lugar principal de despliegue de todo ese conjunto de redes de parientes, de paisanos, de vecinos y amigos.


Una “ciudad horizontal” donde la calle era el lugar de relación social por excelencia. El pequeño tamaño de la vivienda (38m2 en su mayoría), la alta tasa de ocupación doméstica, el elevado número de hijos e hijas y la inmediatez física y falta de filtros entre las casitas de planta baja y la calle hacían que la vivienda estallara literalmente hacia el exterior convirtiendo la calle en la principal esfera de cohesión comunitaria. Las mismas faenas domésticas, como el aprovisionamiento de agua de la fuente, el secado de la ropa al sol, se realizaban en la calle.

La estructura laboral de la inmigración reciente poco cualificada acarreó graves consecuencias durante la crisis de los años treinta en sectores como la construcción con mayoría de peones inmigrantes. El impacto del paro en la construcción significó literalmente hambre, enfermedad y conflictos. Como en otros barrios periféricos, baja cualificación e inmigración estaban claramente asociados con el cenetismo. Las Casas Baratas fueron un escenario sobresaliente del despliegue de la CNT de los años 30, el radicalizado sindicato mayoritario anarquista. Con un 64% de todos los obreros de la construcción en sus filas, el combativo Sindicato Único de la Construcción era un foco permanente de conflictividad, capacidad movilizadora y radicalismo. En las Casas Baratas de la zona de Sant Andreu, la afiliación estaba abrumadoramente decantada hacia los peones, que formaban el 93% del total de cenetistas. Esa tasa de afiliación doblaba a la del resto de segundas periferias de la zona y cuadruplicaba a la del núcleo histórico, algo que se observa también analizar el Sindicato metalúrgico, con una marcada tendencia a la concentración en algunos espacios periféricos. En las Casas Baratas Ramón Albó a finales de 1938 la CNT dominaba absolutamente el grupo de los jornaleros y nueve de cada diez de ese extenso grupo habían nacido fuera de Cataluña. El Sindicato Único de Transportes de la CNT era allí el de mayor afiliación: más de la mitad eran tranviarios que trabajaban en la entonces colectivizada Tranvías de Barcelona.

El análisis de la militancia confederal nos pinta el mismo panorama. Una parte sustancial de los militantes residía en las nuevas barriadas que formaban las segundas periferias; en barrios como La Torrassa y Santa Eulalia en l´Hospitalet, en los dos grupos de Casas Baratas o en las nuevas barriadas surgidas en los años de entreguerras en Santa Coloma, Sant Adriá o Badalona. Un 86% de los 300 militantes confederales identificados en Santa Coloma procedían de los barrios periféricos surgidos en los años de entreguerras. La presencia del abstencionismo constante en las distintas elecciones republicanas fue en medios confederales sinónimo de militantismo radical: los cuatro grupos de Casas Baratas figuraron entre los barrios más abstencionistas de la ciudad. Al menos tres de los cuatro barrios tuvieron núcleos de la Juventudes Libertarias. El del grupo Ramón Albó se situaba en el local del Sindicato de la Construcción del barrio y el del grupo Milans del Bosch lo hizo en un local que comenzó a funcionar en la adyacente barriada Sanchís a finales de 1932.

El desarrollo de la huelga de alquileres en los cuatro grupos de Casas Baratas muestra que la CNT tuvo allí su base de apoyo más fiel y radicalizada. Antes de que la Comisión de Defensa Económica del Sindicato de la Construcción iniciara la gran huelga de alquileres del verano del 31, la acción directa en forma de impago de los alquileres había explotado ya en los cuatro grupos. En abril de 1930, el Patronato promovió una orden judicial de expulsión de 60 familias de los grupos Eduardo Aunós y Milans del Bosch. En febrero del 31 es posible que más de la mitad de las casas del primer grupo se encontrasen en situación de impago y a primeros de mayo el vecindario acordaba suspender totalmente el pago de alquileres. En el mes de junio, cuando la Comisión de Defensa Económica estaba a punto de iniciar la huelga, ya existía una coordinación de los cuatro grupos de Casas Baratas y la mayoría de inquilinos llevaban cerca de cuatro meses sin pagar el alquiler. Como señala Rider, “el movimiento de inquilinos de las Casas Baratas se convirtió de manera inmediata e inevitable en una parte integral de la CNT y del sindicato de la Construcción en particular”. La noche del 31 de octubre, el grupo Aunós fue asaltado por guardias civiles y de asalto, y se registró cada casa. El 23 de noviembre se llegó a un acuerdo con el Patronato para pagar 20 pesetas al mes más una tasa de 12 pesetas por luz y agua, con suspensión de los procesos de desahucio, exención de alquiler a los parados y obras de reforma, pero a condición de excluir a los activistas más radicales. El acuerdo inicial se rompió y la huelga una vez más fue general en los cuatro grupos. Continuó firme en los cuatro grupos de Casas Baratas y parece que así se mantuvo, más o menos intermitentemente, hasta la Guerra Civil. 

Durante 1936 funcionaban en Barcelona no menos de 41 ateneos libertarios de barriada. En la distribución espacial de la red de ateneos y de escuelas racionalistas es relevante la presencia en las segundas periferias, entre ellas las Casas Baratas. En un listado de todos los comités revolucionarios de barriada extraídos de los periódicos Solidaridad Obrera y Tierra y Libertad al finalizar 1936 se aprecia también la mayor presencia del conjunto de barriadas periféricas. Los cuatro núcleos de Casas Baratas tuvieron un comité (o subcomité) revolucionario. Las noticias de las milicias confederales relacionadas con estos comités son a veces explícitas, no sólo en lo referente al abastecimiento de alimentos y ropas de abrigo a los voluntarios y la celebración de sorteos, festivales y actos para recaudar fondos, sino también respecto a la salida de milicianos al frente. El 11 de septiembre, un largo artículo nos recuerda la salida de la batería “Sacco y Vanzetti” desde las Casas Baratas de Horta y su recorrido en un ambiente de entusiasmo hasta la estación de la Sagrera.

Al estudiar la distribución urbana de milicianos voluntarios anarquistas que partieron al frente tras las triunfales jornadas de julio del 36, queda muy explícita la especial relevancia del cinturón obrero periférico en la geografía del radicalismo cenetista. Las barriadas de mayor aporte relativo de milicianos anarquistas, los bastiones del radicalismo confederal, se situaban sin discusión en periferia. En un primer pelotón de cabeza se situarían las Casas Baratas. En ese cinturón, el número de milicianos era como mínimo el triple de lo esperable por su población.

Esa geografía periférica y ese perfil jornalero e inmigrante del mundo cenetista radical se confirma finalmente al analizar los muertos y los detenidos anarquistas represaliados a consecuencia del Fets de Maig. Las barriadas extremas continuaban figurando como grandes viveros de radicales represaliados. Cerca de un 30% de todos los encarcelados provenían de esos barrios, destacando de manera especial las Casas Baratas Eduardo Aunós. Pere López ha estudiado el ambiente del cenetismo radical de ese barrio. Serán duramente juzgados en consejos de guerra una vez consumada la derrota. Unos cuantos entre los jóvenes anarcosindicalistas fueron duramente represaliados, incluso algunos fueron condenados a la pena capital. Otros salieron al exilio hacia Francia con la entrada de las tropas fascitas en enero de 1939. Al finalizar 1940, la movilidad residencial fuera del barrio de bastantes familias había sido ya notable y no aparecían censadas.

El legado de lucha y participación de los años treinta, y su papel principal en las actividades relacionadas con la guerra y la revolución fueron cayendo poco a poco en el olvido. Tres de los cuatro grupos de Casas Baratas han desaparecido. A día de hoy, solo queda en pie y habitado el grupo Ramón Albó (Can Peguera). Tras un larguísimo proceso de olvido de la memoria obrera y anarquista de estos barrios, dos manzanas de casas del grupo Milans del Bosch (Bon Pastor) han sido rehabilitadas por el Museu d´Història de Barcelona (MUHBA) como sala de conferencias y exposición permanente sobre la evolución de la vivienda popular en la ciudad desde 1859. Una muy notable museización de cuatro viviendas explica con minuciosidad y riquísima documentación los distintos períodos de evolución de los interiores domésticos.

Planta general del proyecto de los cuatro grupos de Casas Baratas, 1929 (fuente: Arxiu Patronat Municipal de l´Habitatge)

López Sánchez, Pere, Rastros de rostros en un prado rojo (y negro). Las Casas Baratas de Can Tunis en la revolución social de los años treinta, Barcelona: Virus, 2013.

Stefano Portelli, La ciudad horizontal, Urbanismo y resistencia en un barrio de Casas Baratas de Barcelona, Barcelona: Edicions Bellaterra, 2015.

Oyón, José Luis, La quiebra de la ciudad popular. Espacio urbano, inmigración y anarquismo en la Barcelona de entreguerras, 1914-1936, Barcelona: Ediciones del Serbal, 2008.

Gallardo Romero, Juan José, Los orígenes del movimiento obrero en Santa Coloma de Gramenet (1923-1936), Barcelona: Grupo de Historia “José Berruezo”, 2004.

Rider, Nick, La práctica de la acción directa: la huelga de alquileres de Barcelona de 1931, 1989 https://libertamen.wordpress.com/2025/04/20/


Crédito de la imagen de portada: fotografía aérea del grupo de Casas Baratas Baró de Viver (fotografía de Josep Gaspar Serra, Arxiu Fotogràfic de Barcelona)